Ratificaron
a Tena como DT del América aunque no
se sabe por cuanto tiempo más
MÉXICO
-- Es curioso pensar cómo un mismo técnico
puede brillar con un equipo y fracasar con otro,
ejemplo más claro lo vemos en la actualidad
con Enrique Meza que fue más que reconocido
por su etapa con Toros Neza y Toluca para luego
ser severamente criticado en su paso por la
Selección Mexicana, Atlas y Cruz Azul;
ahora, El Profe brilla nuevamente con Pachuca
¿cuál será el secreto?
Algo similar
está pasando ahora en las Águilas
del América, un equipo que por su tradición
no sólo es exigido en resultados sino
en planteamientos y estilos dentro de la cancha.
Si somos muy estrictos, la situación
del equipo de Coapa no es tan crítica
como la de otros equipos, es tercer lugar de
su grupo, ha ganado tres, empatado tres y perdido
dos para 12 unidades, pero esta situación
en uno de los equipos grandes del futbol mexicano
puede resultar inaguantable.
Se podría
decir que los números de Luis Fernando
al frente de los emplumados no son del todo
malos, de hecho llevó al equipo a la
final en el certamen anterior mientras jugaba
también la copa Libertadores, lo llevó
también al Mundial de Clubes, donde en
realidad el equipo fue un desastre. Lleva, contando
el actual, tres torneos al frente del plantel
y su rendimiento siempre ha estado por encima
del 50 por ciento.
Sin embargo,
el problema en este caso no está en los
números, sino en lo que se ve en la cancha.
El domingo el accionar del equipo fue muy evidente,
no es como en otros casos donde se percibe una
especie de complot de parte de los jugadores
para echar fuera al técnico, no, en esos
casos es evidente el desgano y el desánimo
del plantel; en el caso del América no
es así, los jugadores corren, se esfuerzan,
buscan, pero simplemente están erráticos,
falta precisión al pasar y al rematar
y simplemente así no se puede.
Ante una
situación así, es posible pensar
que el defecto está en la dirección
técnica, de hecho el propio Tena lo deja
entrever cuando afirma: "Yo estoy con muchas
ganas de seguir, yo veo un equipo muy entregado
con mucha calidad, estoy seguro que este equipo
va a calificar y estoy seguro que este equipo
va a pelear el título".
América
siempre será exigido, su potencial económico
así lo amerita, pues es de los pocos
equipos que no repara en gastos al momento de
reforzar el plantel, prueba de ello en este
momento es la presencia de Federico Insúa,
Lucas Castroman, Rodrigo López e incluso
Salvador Cabañas, un ataque que en el
papel suena de temer, pero que en la realidad
aún no se termina de entender.
Ahora
sí no hubo comentarios de parte de Tena
sobre los refuerzos, ahora sí los conoce
y los pidió, pero tal vez lo que se está
escapando de la mirada es la carencia de un
líder dentro de la cancha, elemento clave
que siempre había tenido América
y que es fundamental en cualquier grupo para
lograr el entendimiento ideal entre técnico
y jugadores.
En las
Águilas la prueba no está muy
lejos, recordemos los primeros meses de Tena
al frente del plantel, Cuauhtémoc Blanco
estaba lesionado y tras su total recuperación
el estratega decidió mantenerlo en la
banca como relevo, el equipo no iba bien pero
todo cambió en el momento en que Cuau
volvió a la titularidad y se disiparon
del ambiente los nubarrones que indicaban una
mala relación entre el líder y
el timonel.
Ahora,
Blanco ya no está y en realidad en el
equipo no hay quien tome su lugar, futbolísticamente
ahí está Insúa, es cierto
y ha demostrado que puede hacerlo, pero como
líder el puesto sigue vacante y no se
ve quién pueda entrar al quite, basta
con ver a Duilio Davino con el gafete de capitán
para darse cuenta de ello, basta ver a un Germán
Villa reaccionando sin pensar para caer en provocaciones
y hacerse expulsar.
Siempre
en los malos tiempos de un equipo de futbol,
el primero en pagar los platos rotos será
el técnico y muchas veces ha quedado
demostrado que no siempre es él el responsable
de lo que sucede, en este caso, un estratega
probado y que ya ha sido campeón del
futbol mexicano es el señalado, pero
habría que analizar a fondo y tal vez
darse cuenta que la explicación de lo
que pasa en el América está más
allá del banquillo.